No trago un pelo

Creo que todos conocemos esas campañas que se vienen haciendo en los últimos años a través de la red por medio de los Facebook, Twitter, Twenty, o simplemente, correo electrónico. Me refiero a los intentos de influir en un servicio determinado, como el eléctrico o el telefónico, o en el consumo de algún producto de extensión nacional o internacional. Ya sabéis: “¡Ya está bien de que nos tomen el pelo estos chorizos! ¡El próximo día tal, a tal hora, vamos todos y todas a dejar de utilizar el servicio tal durante tantos minutos! ¡Que se enteren bien de que todas y todos nosotras y nosotros podemos hacerles mucho daño y se mueran de miedo! ¡Pásalo!“.

O esta otra: “Mañana es el día mundial sin coches. ¡Todas y todos en bici o andando! ¡Tenemos que arreglar el planeta!“.

Y todas y todos sabemos bien los resultados de este tipo de campañas. No sólo no valen para nada sino que consiguen el efecto contrario: los tales chorizos y chorizas se enteran precisamente de que pueden subir su precio lo que les venga en gana puesto que el sufrido penitente va a tragar con lo que sea.

La última campaña de este tipo es muy reciente: El pasado día 15 a las 22.00 horas, íbamos todos y todas a cortar la luz de casa durante cinco minutos. En un alarde de solidaridad cívica yo estuve ¡un cuarto de hora sin tele! Me asomé a la ventana esperando ver –o no ver– una ciudad a oscuras y me sentí el tío más gilipollas del mundo mundial “¿es que nadie tiene internet en esta ciudad? ¿me habré equivocado de día u hora? ¿será hoy el partido de la Gran Final de la Copa Mundial de los Supercampeones de la Liga de Fútbol de Alta Gama?

Según parece, la tasa de disponibilidad y uso de internet en España es muy alta, incluso a nivel mundial, así que creo que puede deducirse que hace falta algo más que buenas intenciones y una conexión ADSL para que una movida de cierto tamaño funcione.

Por otra parte, desde hace poco más de un mes estamos asistiendo a una movida en el mundo musulmán que ya ha metido en danza a Túnez, Egipto, Yemen, Bahréin, Libia, Argelia, Marruecos, con secuelas en Irán, Irak y no sé si algún otro país más, ¡esta sí que es una movida! ¡es la madre de todas las movidas! Y aunque la tasa de uso de internet en el mundo árabe ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, sigue estando muy por debajo de la media a escala mundial o, digamos, comparada con el llamado mundo occidental; y aún más: la libertad de uso de internet está muy mediatizada debido al control ejercido por los dirigentes políticos de estos países.

Con todas estas premisas, creo ¡y ojalá Dios que me equivoque de medio a medio! que no es posible una revolución como la que estamos presenciando en vivo y en directo sin una organización muy bien estructurada que la lleve a cabo. Yo no me puedo creer que todo esto se haya realizado pasando mensajes por el féisbuk de colega a colega. No señor, no me lo creo.  No trago un pelo. Y bien que lo siento.

Y digo revolución porque me parece que no son muchas revoluciones, es una sola en muchos sitios.

Y si es así, ¡pluga al cielo que  no lo sea!, la pregunta, la horrenda pregunta es:

¿QUIÉN O QUIÉNES POSEEN UNA ORGANIZACIÓN CAPAZ DE GENERAR TODO ESTO?

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One Response to No trago un pelo

  1. pura maria garcia dice:

    ME encantó tu blogg. Me gustó leer/escuchar que alguien “no traga por que sí”. Gracias por tu visita.
    Teenlacé al hogar virtual donde las MOSCA ROJA merodea.
    Un abrazo
    Pura

    http://lamoscaroja.wordpress.com/

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